Smart City, hacia una ciudad energéticamente positiva

Smart city, reinventando nuestro estilo de vida y trabajo.

Las smart city, una revolución que está pasando de ser un sueño a convertirse en una realidad. La base de todo este movimiento es la búsqueda de la felicidad de las personas. La smart city fomenta un clima de convivencia energéticamente positivo, mediante la mejora de las condiciones de vida y laborales de las personas.

Últimamente oímos mucho eso de  la “smart city”. Lo oímos sobre todo en ámbitos del márketing, el campo empresarial o cuando asistimos a eventos sobre políticas de desarrollo. Es como si la smart city fuera la solución a todos nuestros problemas y quizás… ¿Por qué no? Así sea. Pero… vale la pena pararse a reflexionar sobre el concepto, llegar a conocer un poco en profundidad, ¿qué es en realidad y qué significa el concepto smart city?

¿Qué es una smart city?

La smart city, es un concepto nuevo, claramente emergente, cuya traducción al castellano sería “ciudad inteligente”, “ciudad eficiente” o “ciudad súper eficiente”.

Todo para definir un tipo de desarrollo urbano “sano”, cuya ideología es la sostenibilidad, que es capaz de poner por delante las necesidades de las personas y el medio ambiente por encima de otras como la vanidad humana, la deshumanización o la especulación.

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La smart city es una ciudad en la que instituciones, empresas y por supuesto los propios habitantes, estarían concienciados en que lo primero es la calidad de vida y la felicidad de todos. Aquí entran en juego un racional desarrollo del plano económico junto con la gestión justa de los aspectos operativos, sociales y ambientales de la urbe.

En esta ciudad tienen un papel clave las empresas que junto con las instituciones, enfocan sus inversiones  hacia el facility de la población mediante las tecnologías de la información como principal herramienta de ecoeficiencia.

Empresas y organizaciones de sectores como el de las telecomunicaciones, seguridad, construcción, audiovisual, electrónica de consumo, material eléctrico, informática, salud, educación, junto con los gobiernos se unen para la gestión de todos los aspectos que sostienen una ciudad y que la hacen habitable:

  • Servicios públicos de alta calidad y calidez
  • Seguridad
  • Productividad
  • Competitividad
  • Innovación
  • Emprendimiento
  • Participación
  • Formación y capacitación.

Viviendas, bancos, hospitales, hoteles, oficinas de tributación, correos, oficinas de gobierno, escuelas… Espacios coherentemente integrados un entorno urbano con alumbrado público, semáforos, mobiliario urbano y todo lo que conformaría una ciudad verdadera, pero en una presentación de formato ecoeficiente, sano y al servicio de las personas.

En las smart cities las inversiones deben priorizar aspectos como la formación constante. Una formación que empieza por una educación permanente, enseñanza inicial, enseñanza media y superior; y que sigue en la edad adulta .

Las inversiones también dbeben cubrir prioritariamente spectos sociales, infraestructuras de energía y tecnologías de comunicación e infraestructuras de transporte contemplen y promuevan una calidad de vida elevada, un desarrollo económico-ambiental durable y sostenible. Todo gracias a un gobierno participativo con una gestión prudente y reflexiva de los recursos naturales, y un buen aprovechamiento del tiempo de los ciudadanos.

La cultura millennial versus el envejecimiento de la población

Dos fuerzas paralelas se empujan entre sí teniendo que convivir en medio de la reinvención social y laboral que supone la smart city. Por un lado, emerge la cultura milennial y por el otro se produce el fenómeno del envejecimiento poblacional.

Cada uno de estos sectores demanda unos espacios diferentes que superen el “simplemente habitar” para llegar al “vivir con mejor calidad de vida” y el “trabajar sin sentido” para llegar a “trabajar por algo en lo que uno cree y siente”.

Los millennials es la llamada generación búmerang  o generación Peter Pan que son llamados así por tu tendencia a demorar los ritos convencionales del paso a la edad adulta. Demoran la transición entre la infancia y la adultez como respuesta a ciertos errores que cometieron sus padres.

El objetivo de los millennials es evitar lo que lesl ha pasado a sus padres: las parejas se divorcian y a que la gente se sienta insatisfecha con su carrera profesional.

Los pertenecientes a la generación millennial poseen una personalidad crítica, demostrando así su preponderancia en la cultura, cuentan con un pensamiento estratégico, además de ser más sociables y contar con una actitud de ubicuidad, el querer estar atentos en varias cosas al mismo tiempo y la tecnología les permite lograrlo.

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Dan gran importancia a su autonomía y a su libertad. Por su ideología piensan que todos deben tener su propia opinión, que sea escuchada y respetada independientemente de su edad o su experiencia. Apuestan por un entorno laboral flexible, creativo, productivo e inspirador. Un anueva forma de trabajo fuera d elas taduras de los antiguos métodos.

El fenómeno del envejecimiento de la población

Esta generación más joven convive con el fenómeno del envejecimiento de la población. Las ciudades se llenan de personas mayores con todo un conjunto de necesidades que la smart city tiene que tener como prioritarias.

La parte de la población mayor necesita de entornos de asistencia más avanzados que desarrollen partes de sus facetas.

Una población que no ha tenido la oportunidad de reengancharse a la tecnología y que demanda espacios públicos amplios, sanos, más naturaleza y entornos saludables.

La arquitectura es también un arma curativa frente al estrés en el que vivimos. El cuidado de los elementos como la ventilación, la transpiración de las paredes o la búsqueda de materiales que eliminen en medida de lo posible la emisión de CO2 al medio ambiente se pueden generar espacios más saludables.

Se está produciendo un cambio de estuctura con una creciente población longeva que demanda un nuevo estilo de vida que les permita optimizar esa tercera edad y, hacerla más relajada e incluso más creativa.

La smart city debe ser una comunidad accesible, que fomente la movilidad y socialización de nuestro mayores y que aporte más conectividad, más recursos culturales, deportivos y de formación.

La base fundamental debe ser el diseño de un espacio público saludable que estimula la conversación, la cooperación y creatividad.

El cuidado del medio ambiente es una parte fundamental en al revolución de la smart city. Reducir el impacto sobre el planeta al mismo tiempo que ser más felices. Pero… ¿Cómo lograrlo?

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